10 de Septiembre de 2012
 

El IVA puede impulsar un alza de hasta 2,2 puntos más en la inflación

La subida del tributo afecta al 85% de los productos que componen el IPC

El Instituto Nacional de Estadística (INE) elabora cada mes una enorme cesta de la compra. En ella mete desde leche y huevos hasta los seguros del hogar o el gasto en telefonía. Después, pondera el peso de cada uno de esos artículos en la vida diaria. El arroz, por ejemplo, supone un 0,8 por mil del gasto mensual medio. Los muebles, un 13 por mil. Así, hasta 126 artículos, servicios o familias de productos. El precio de esa larga lista se compara de un mes a otro para saber cuál es el índice de precios al consumo (IPC), y de ahí, la inflación, es decir, la subida del coste de la vida. El mes que viene el precio de esa relación de gastos debería subir más de lo habitual, ya que los artículos que suponen el 85,7% del IPC ha estrenado un nuevo IVA. Si las empresas repercutieran toda la subida del tributo en los precios de venta, la inflación subiría hasta 2,2 puntos de golpe.

Para calcular el efecto del IVA sobre la inflación hay que tener en cuenta diferentes elementos: para empezar, las distintas subidas del IVA que entraron en vigor el 1 de septiembre. Además, el peso de cada elemento en el IPC. De la comparación de ambas cosas se extrae que los productos y servicios cuyo IVA ha aumentado del 18% al 21% (como la ropa, la gasolina, la electricidad o los electrodomésticos) significan un 51% del gasto mensual. Aquellos para los que ha pasado del 8% al 10% (como la carne o el transporte) suponen el 31,8% del gasto total. Y los que cambian del grupo reducido al general (pasan del 8% al 21%, como el cine o las flores) suponen un 2,87% del consumo mensual. En el 9,5% de la factura familiar mensual no habrá cambios (son artículos que siguen en el 4% de IVA superreducido, como la fruta o la leche). El resto de elementos, como seguros o los sellos, están exentos.

La subida de precios en el grupo de más peso, el que está gravado con un 21%, es la que más influiría en una subida de la inflación. Si los empresarios optaran por trasladar al precio de venta el nuevo tributo, sumaría cerca de 1,2 puntos de inflación. El grupo que pasa de tener IVA reducido al tipo general, como los eventos culturales, aunque tiene poco peso en la cesta de la compra, aportaría otro 0,35, ya que su precio será el más afectado. Y el grupo de IVA reducido sumaría el 0,59 restante, hasta 2,2 puntos de inflación extra. La inflación de agosto fue del 2,7%. Así pues, si la cifra se repitiera en septiembre y ningún empresario decidiera asumir en su margen los cambios impositivos, este mes podría producirse un aumento de la inflación del 4,9%. Ni los expertos ni el Gobierno, sin embargo, creen que se acerque siquiera a esta cota.

Los expertos creen que el impacto final en el IPC será menor ya que las empresas asumirán parte de la subida del impuesto

“Habrá unos meses en que se observe una subida de niveles de los precios al consumo, pero una vez se corrija el efecto escalón, volveremos a los niveles habituales”, aseguró en julio el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, poco después de que el Ministerio de Hacienda confirmara la subida del impuesto. Además, añadió, habrá casos en los que este incremento no se repercutirá totalmente en los consumidores, ya que parte del impacto lo absorberán los márgenes de beneficios de los empresarios, vaticinó.

Ángel Laborda, director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), coincide en que parte del alza de precios lo asumirán las compañías. Este servicio de estudios también realizó un análisis sobre el posible impacto del IVA en el IPC, y concluyó en que podría suponer un alza del 2%. Sin embargo, rebajó el efecto final que tendrá hasta las ocho décimas. “Porque se trasladará aproximadamente al 35% o 40% del total del IPC”, cree Laborda. Además, esas ocho décimas no se sumarán en septiembre, sino que, en su opinión, será una subida escalada: cinco décimas tendrían efecto en septiembre, 1,6 en octubre y 1,4 en noviembre. “El primer efecto vendrá de sectores y productos donde la actualización de precios es casi automática, como el combustible o los servicios telefónicos. En otras cosas será progresivo y en algunas, no se aplicará”, cree.

“Está claro que se trata de una medida inflacionista, pero al final no tiene que afectar mucho al IPC”, cree Josep Comajuncosa, profesor de Economía de la escuela de negocios Esade. “Unas décimas, y que se repartirán en un año como máximo”, considera.

El IPC es el indicador que se utiliza para actualizar algunos pagos, como el alquiler de la vivienda, y por tanto, una subida de la inflación podría afectar a los arrendatarios. “Tendrá un efecto sobre el poder adquisitivo”, señala Comajuncosa. Laborda recuerda que las arcas del Estado pueden también sufrir el impacto del IPC, a través de las pensiones. Según explicó el propio secretario de Estado de Economía, cada punto de inflación se traduce en 100 millones de euros necesarios para actualizar (usando cifras redondas) los 100.000 millones de euros que se gastan en pensiones en España al año. Acabar el año con una inflación ocho décimas superior a la esperada, si el Gobierno cumple su promesa electoral y actualiza las pensiones, puede significar 800 millones de euros extra. Y otros 800 millones (otros 100 millones por punto) si se incluye además el coste de consolidar el incremento para la nómina del año siguiente.

“Aunque varíe poco la inflación, y no creo que el efecto se eleve más allá de 1,5 puntos en ningún caso, influirá también en la competitividad. En los últimos meses se había logrado llevar los precios abajo, lo que hacía ganar a España competitividad a la hora de ofrecer productos y servicios con respecto a otros países. Ahora esa ventaja se perderá. Aunque creo que acabaremos por volver a recuperarla”, señala Comajuncosa.

Artículo publicado en elpais.com 10/10/2012